EL CLAVEL

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PLAGAS Y ENFERMEDADES DEL CLAVEL


PLAGAS Y ENFERMEDADES DEL CLAVEL


Plagas

Tortrix europeo (Cacoecimorpha pronubana) y tortrix surafricana (Epichoristodes acerbella):
Son lepidópteros cuyas larvas comen las hojas y perforan los botones florales, devorándolos. Tienen entre tres y cuatro generaciones anuales.
Pulgones (Myzus persicae): Es una plaga muy frecuente en el cultivo del clavel. Los pulgones pican las hojas y flores para succionar los azúcares que se transportan por el floema.  En el invernadero, se reproducen por partenogénesis sin necesidad de machos. Todos los individuos son hembras y cada hembra origina varias más. Esta facultad de reproducirse una hembra sin necesidad del macho es la que origina la violencia de la plaga, ya que un individuo puede madurar y reproducirse a la semana de su nacimiento.
Solo cuando llegan los días cortos del invierno los pulgones producen huevos.
La plaga se reaviva en la primavera y baja con los fuertes calores del verano.

Trips (Frankliniella occidentalis): Son pequeños insectos chupadores que tienen varias generaciones anuales. Debido a su pequeño tamaño, un adulto puede penetrar fácilmente cuando se haya formado el botón floral al interior de este y realizar allí su puesta. Los nuevos individuos se alimentan de los pétalos que se están desarrollando y cuando la flor madura aparecen decoloraciones sobre los bordes de los pétalos. En algunas ocasiones atacan a los nuevos brotes, retrasando el desarrollo. Suelen atacar desde la primavera y son activos también durante el verano, hasta el otoño.
Minadores (Psedonapomyza dianthicola): Se trata de un díptero frecuente en la zona mediterránea. Sus larvas forman galerías en las hojas. Produce un debilitamiento y una depreciación comercial de los claveles.

Enfermedades

Fusariosis (Fusarium oxysporum f. sp. dianthi): Se trata de una enfermedad grave que es preciso combatir, ya que produce daños importantes. Esta enfermedad progresa de abajo hacia arriba, pues si examinamos las plantas menos afectadas se observa que las hojas inferiores están secas y las superiores no y que cuanto más afectada está la planta menos hojas superiores quedan sanas.  Solo en los estados finales, el tallo muestra agrietamiento por la parte exterior y toma el aspecto de leña seca. Al principio las raíces permanecen intactas, pero más tarde se pudren y al arrancar una planta se rompe por el cuello quedando parte de las raíces en la tierra.

Roya (Uromyces caryophillinus): Produce manchas pulverulentas sobre los tallos y hojas, que se deben a las esporas, amarillas y luego pardas.  Aparecen sobre todo en primavera y otoño.
Mancha foliar (Pseudomonas andropogonis (Smith) Stapp): Es una bacteria gram-negativa con forma de bastoncillo, crece bien en cultivo a 25-32ºC, pero no se desarrolla a 37ºC.  Los síntomas se manifiestan en el follaje al formarse lesiones circulares a irregulares con centros marrones y bordes de color pardo rojizo, con o sin halos cloróticos. Es corriente una necrosis de color pardo rojizo en el borde de las hojas. Las lesiones pueden ser delineadas en los nervios. Pueden aparecer arrugas en las hojas y defoliación.
En condiciones de elevada y prolongada humedad de las hojas, las lesiones foliares pueden ser de color negro.
Mosaicos foliares: Virus del jaspeado del clavel o Carnation Mottle Carmovirus (CarMV), Virus de las manchas anilladas del clavel o Carnation Ringspot Dianthovirus (CRSV):
Los virus del jaspeado (CarMV) y de las manchas anulares (CRSV) son pequeños virus isométricos de ARN.  En condiciones naturales, el CarMV solo infecta prácticamente a la familia Caryophyllaceae, aunque ocasionalmente se le haya encontrado en la begonia. Aunque parece que las flores son poco afectadas, se ha comprobado una atenuación de la coloración en algunos cultivares de flor roja.  En condiciones de cultivo intensivo de invernadero, el CarMV y el CRSV, que son transmisibles mecánicamente, se propagan fácilmente de planta a planta por las heridas.

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